Esta laja de piedra se corresponde con aquello que en las bibliografías peninsulares es conocido como “estela de guerrero”. Apareció en las cercanías de la Torre Villaverde, en superficie y fuera de contexto arqueológico de ningún tipo. Estas lajas de piedra, de las que existen otros ejemplos recuperados en el sur peninsular, como en Ategua (Santa Cruz, Córdoba), son interpretadas como significativas de las diferenciaciones verticales que se operarían en las sociedades de los siglos XIII-XI a.C., con la aparición de élites militarizadas. La presencia de signos esgrafiados en la superficie de la laja, interpretados pese a su estilización, como ruedas de carro, espejos, flechas y guerreros armados, vendrían a apoyar su interpretación como testimonios de esa nueva situación social. Otras líneas interpretativas sitúan estas “estelas” como mojones delimitadores en el territorio, tal vez vinculados a tareas agropecuarias, como puntos de paso de ganado o de reunión de pequeños grupos nómadas.

estela